martes, 30 de agosto de 2011

domingo, 7 de agosto de 2011

Imprecisiones (castellano)


Mi corazón palpitaba demasiado veloz, mi vista era inundada por el mar, todo azul con personalidad indiscutible. La indecisión me había acosado durante toda la tarde, por fin había llegado a su conclusión, después de tanto el vestido me caía con sencillez elegante. Mis manos rozaban el oxidado hierro del balcón. Los ojos miraban el horizonte impreciso. El timbre sonó con contundencia. Los párpados se me cerraron humedeciendo mis ojos con deleite. Armándome de valor me dirigí hacia la puerta del silencioso castillo. Todo mi futuro me cambiaría en un abrir y cerrar de ojos.

Imprecisions (català)

El meu cor palpitava massa veloç, la meva vista era inundada pel mar, tot blau amb personalitat indiscutible. L’indesició m’havia assetjat durant tota la tarda, per fi havia arribat a la seva conclusió, desprès de tant el vestit em queia amb senzillesa elegant. Les meves mans rosaven el rovellat ferro del balcó. Els ulls miraven l’horitzó imprecís. El timbre va sonar amb contundència. Les parpelles se’m van tancar humitejant els meus ulls amb delit. Armant-me de valor em vaig dirigir cap a la porta del silenciós castell. Tot el meu futur em canviaria en un obrir i tancar d’ulls. 

(Relats breus)

Intuiciones inconstantes

Viajaba, corría, acariciaba, todo era suave, yo ayudaba a que lo fuera. Fluyendo por dentro de las grandes y gastadas rocas intentaba crear sonidos poco comunes. Impulsaba el agua ayudado por muchas más condiciones. La arena se movía con tono pausado haciendo acuerdos fugaces. De vez en cuando intuía el final de aquella ráfaga soluble. El calor me ayudaba a que ese lugar tan natural se secase del exceso de agua salada conducida, en el borde de la playa. Era intenso aunque pensaba en algunos momentos indecisos que yo sobraba. M'intensificava haciendo sonidos cada vez audibles por más gente sin presencia. Las olas repicaban con fuerza, seguía avanzando. Yo sólo quería perpetuarse me en ese lugar de música constante, todo indicaba otros parajes con silencios inconstantes.

Fragmento escrito desde la cala de Tamarit en Tarragona, frente al mar un día de principios del mes de junio. Desde allí se puede apreciar el castillo de Tamarit, situado sobre una colina en la misma línea de costa. ( El narrador, es el viento)

Intuïcions inconstants

 Viatjava, corria, acariciava, tot era suau, jo ajudava a que ho fos. Fluint per dintre de les grans i gastades roques intentava crear sons poc comuns. Impulsava l’aigua ajudat per moltes més condicions. L’arena es movia amb to pausat fent acords fugaços. De tant en tant intuïa el final d’aquella rafega soluble. La calor m’ajudava a que aquell lloc tan natural es seques de l’excés d’aigua salada conduïda, a al vora de la platja. Era intens encara que pensava en alguns moments indecisos que jo sobrava. M’intensificava fent sons cada vegada audibles per més gent sense presència. Les onades repicaven amb força, continuava avançant. Jo només volia perpetuar-m’hi en aquell lloc de música constant, tot indicava altres paratges amb silencis inconstants.

Fragment escrit des de la cala de Tamarit a Tarragona, davant del mar un dia de principis del mes de juny. Des d’allà es pot apreciar el castell de Tamarit, situat sobre un turó a la mateixa línia de costa. 

lunes, 11 de julio de 2011

Remordimientos



El aire me rozaba la piel con delicadeza extravagante. La calle estaba vacía como de costumbre en aquellas horas de la noche. La niebla era demasiado presente provocando un velo en el ambiente peculiar. Las manos me temblaban con pausas nada espaciadas, mi mente no paraba quieta en una idea clara y constante. Mis ojos no sabían dónde mirar, esa imagen impactaba como fuertes golpes en el espíritu. Tenía que hacer algo, tenía que reaccionar inmediatamente, si no mi conciencia no podría descansar nunca más con tranquilidad. Mi corazón y pensamientos, no se ponía de acuerdo, era plenamente una locura. Un paso, pocos segundos, incertidumbre, silencio y gritos. ¿Y si todo lo que yo me esperaba de mí misma era todo mentira? ¿Y si resultaba ser una miserable cobarde? ¿Y  si solo era una espectadora de la vida de los demás? Aquel ruido pactó el fin de mis discusiones interiores. El charco de sangre de aquella pobre mujer lo dijo todo. Hice media vuelta y nunca más mi conciencia ha descansado tranquila..